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martes, 14 de junio de 2016

La ley de atracción para relaciones amorosas positivas

Algunos creen que las enseñanzas de El Secreto y la Ley de Atracción solo sirven para atraer cosas materiales. Nada más lejos de la realidad, usando lo aprendido en la película El Secreto no solo puedes manifestar las cosas que siempre soñaste sino también las relaciones y sentimientos que siempre quisiste. Veamos qué hacer para que esto pase.
La Ley de Atracción es una Ley Universal, por lo tanto afecta cada parte de nuestra existencia, incluyendo nuestra vida amorosa. Si sientes que siempre estás saliendo y entrando de relaciones disfuncionales o fallidas, no pierdas las esperanzas. Aplicando El Secreto tu puedes cambiar ese patrón. Tan solo necesitas un poco de orientación para poder experimentar amor verdadero y vivir la relación de tus sueños. Aquí tienes algunos consejos sobre cómo aplicar esta ley y crear la relación de pareja ideal:

No tengas miedo a la soledad

Muchas personas se obsesionan con encontrar la persona adecuada porque tienen miedo de envejecer solas. El miedo es un pensamiento que crea como todos los pensamientos y no te gustará lo que creará para ti. Estar solo es algo que debes abrazar más que tenerle miedo. Si le tienes miedo, no permitirás que El Secreto y la Ley de Atracción se manifiesten y muchos de los amantes potenciales pueden salir corriendo al detectar tu terrible necesidad.
Recuerda, tu deseo de una relación debe ser un deseo puro, no un anhelo desesperado basado en el miedo, en la falta.

Se feliz antes de estar en pareja

Si estás pensando “Voy a ser muy feliz cuando encuentre el amor de mi vida”, estás perdiendo un pedazo del rompecabezas. La felicidad atrae la felicidad, así que haz lo que sea necesario para sentirte bien ahora. Nunca es el trabajo de otra persona hacerte feliz. De hecho, la relación va a sufrir enormemente si ambas partes no están contentos consigo mismos antes de comenzar.

Controla tus expectativas

La decepción está a la vuelta de la esquina si esperas que tu pareja satisfaga todas tus necesidades, haga las cosas de la manera que tú piensas que es correcto, y cumpla todas tus expectativas. Te darás cuenta que el éxito llega más fácil si entras en una relación con la mentalidad de lo que tú puedes aportar a ella en vez de lo que tú puedes obtener.
A menos que ya hayas alcanzado la iluminación total y el dominio espiritual, eres “un trabajo en progreso”. Por lo tanto, tienes un montón de espacio para ser la mejor persona que puedes ser para la relación. Deja que éste sea siempre tu foco.

Conoce profundamente a la persona con quien estás saliendo

Las relaciones infelices a menudo se derivan de una incapacidad para aprender y entender al otro. Presta atención al carácter de tu potencial pareja y observa cómo interactúa con el mundo, no sólo la forma en que interactúa contigo. Y también presta atención a su estado de ánimo y pensamientos. Ya que si piensas pasar mucho tiempo con esta persona siempre es bueno saber que te ayuda y te alinea con tus objetivos (en vez de alejarte y tirarte para abajo).
Después de todo, todo lo que uno piensa y hace es una reflexión de dónde se encuentra en el camino de la vida ahora mismo.

Empieza por cambiarte a ti mismo

Tu “trabajo” es siempre ser el mejor que puedes ser. Esta mejora de uno mismo te beneficiará a ti tanto como a tu relación. Cuanto más te das cuenta que eres tan perfectamente imperfecto como tu pareja, menos tiempo pasarás tratando de cambiar a la otra persona.
Si te encuentras constantemente demandando cambios a tu pareja (no importa si son grandes o pequeños), esto significa que tienes bastante trabajo que hacer en ti mismo. Trabaja en tu capacidad de amar incondicionalmente y acepta a esa persona si deseas permanecer en una relación con ella.
El Secreto y la Ley de Atracción responden a un pensamiento positivo de amor con más pensamientos positivos de amor. Y a medida que se acumulan pensamientos positivos de amor, permitirás que el Universo manifieste mejoras positivas en tu relación.
Por último, siempre mira tú situación desde otra perspectiva. A veces nos ponemos muy demandantes con nuestra pareja y nos olvidamos de apreciar todo lo que tenemos y lo que nos hace feliz. Así que si te encuentras pensando “El trabaja mucho, nunca tiene tiempo para mí”, detén ese pensamiento y cámbialo por uno más motivador, más agradecido. Algo como “admiro todo el esfuerzo que hace por buscarse tiempo para mí y todo el empeño que pone por crear una mejor realidad para los dos”.

Recuerda que la principal enseñanza de esta ley universal, es que tú eres responsable por tu vida y por tus sentimientos. Empieza por allí y verás cómo paso a paso la relación de tus sueños se convierte en una realidad.

Piense y hágase rico, el origen de la ley de atracción

Napoleón Hill (1883 – 1970) es ampliamente reconocido como el fundador de la literatura moderna sobre éxito personal. Si has visto la película “El Secreto” y/o has leído el libro, descubrirás al leer “Piense y Hágase Rico“- la obra más famosa de Napoleón Hill- que mucha de la información que se vierte en El Secreto ha sido directa o indirectamente tomada de este libro. Antes que continúes leyendo y buscando más información sobre la Ley de Atracción, te recomiendo leer el texto original que la dio a conocer y sembraría las bases para el desarrollo personal.

¿Cómo nació la fórmula del éxito?

Napoleón Hill nació en la pobreza en Virginia, Estados Unidos, y comenzó su carrera como escritor en la edad de 13 años, como reportero de un periódico de su pueblo. Entró en la escuela de derecho, pero tuvo que retirarse debido a la falta de recursos económicos.

En 1908, la carrera de Hill llegó a un punto crucial cuando entrevistó a Andrew Carnegie, el hombre más rico del mundo en ese momento. Carnegie le encargó a Hill, que entrevistara a más de 500 de los hombres y mujeres más exitosos de Norteamérica, con el fin de descubrir y publicar una fórmula para el éxito que podría ser duplicada por la persona promedio.

Por más de veinte años Napoleón Hill continuó con esta investigación. En 1928, la fórmula del éxito que vislumbraron Carnegie y Hill fue publicada con el título “La ley del éxito”. La versión actual de esta obra tiene más de mil páginas.

En 1937, Napoleón Hill condensó su ley del éxito en su obra más famosa, “Piense y Hágase Rico”. Este libro está disponible en varias ediciones, aún se sigue editando y ha vendido más de 30 millones de copias a lo largo de los años.

Este libro ha pasado la prueba del tiempo, desde que fue publicado por primera vez durante la Gran Depresión en 1937, con consejos atemporales para la comprensión de las emociones y el pensamiento humano, sacados directamente de la mente de uno de los empresarios más exitosos que ha tenido Estados Unidos: Andrew Carnegie.

Hill escribió este libro para revelar lo que los hombres ricos hacen (que los demás no) para tener éxito. Se trata del pensamiento que da origen a la acción y cómo ésta da origen a la riqueza. Se esboza la fórmula para alcanzar el éxito en 13 principios:
1.     El deseo
2.     La fe
3.     La autosugestión
4.     El conocimiento especializado
5.     La imaginación
6.     La planificación organizada
7.     La decisión
8.     La perseverancia
9.     El poder del trabajo en equipo
10.  El misterio de la transmutación del sexo
11.  La mente subconsciente
12.  El cerebro
13.  El sexto sentido
Inmediatamente después de esta introducción de principios clave, Napoleón Hill desafía a sus lectores a encontrar a lo largo de cada capítulo una idea central que los ayudará a convertirse en hombres y mujeres exitosos y ricos; sin embargo, también nos dice que no va a explicar abiertamente la idea pues se vuelve mucho más poderosa cuando el lector logra descubrirla por si mismo, al leer entre líneas.
El concepto básico que nos transmite Napoleon Hill como el combustible que impulsa el proceso de hacerse rico es:

Actitud mental positiva

La actitud mental positiva encabeza la lista de cualidades necesarias para que una persona se enriquezca, y la razón de esto es que cada uno de los 13 factores, trazados a lo largo del libro, es prácticamente imposible de alcanzar si uno no mantiene una actitud mental positiva antes de empezar a ejercitarlos. No hay manera de tener fe si se deja que las dudas y la negatividad invadan nuestros pensamientos. No hay forma de tomar decisiones y vencer todos los miedos que nos impiden actuar, si no tenemos confianza en nosotros mismos y creemos que fallaremos en ese momento. Para desarrollar todas esas cualidades y comportamientos se debe tener una imagen positiva de uno mismo y del futuro, con el fin de abonar el terreno donde se edificará la riqueza.
Una actitud mental positiva y la comprensión de que es posible lograr tu propósito, inspirarán una nueva perspectiva y el nivel de confianza necesarios para lograr cualquier riqueza. Una actitud mental positiva, a su vez crea esperanza en el futuro. Una vez que tengas esperanza en el futuro, todo es posible. Entonces, enfócate en tu actitud mental, construye esperanza y luego trabaja por dominar las riquezas restantes. Cuando un ser humano comienza a evitar toda negatividad y se orienta hacia la solución de los problemas, el mundo le brinda increíbles oportunidades.

Propósito, deseo, dedicación y perseverancia

Como hemos mencionado, el tema central que se desarrolla a lo largo de los 13 principios claves y que Hill no ha querido nombrar de forma explícita, se puede resumir en 4 aspectos fundamentales, necesarios para tener éxito y convertirse en una persona con riquezas:

1)     Tener un propósito: Una vez que la persona identifica su propósito, las prioridades cambian. Si estás vagando en la oscuridad, no llegarás muy lejos en la vida, identifica tu propósito y tus metas y una vez que el objetivo está plenamente reconocido podrás dirigirte por un camino iluminado.
2)     El deseo: Definir tu propósito no necesariamente garantizará que actúes con el fin de lograrlo; para Hill tener un profundo deseo y pasión por conseguir esa meta es lo que asegurará que trabajes para alcanzarla. Tienes que imaginar que al lograr tu propósito vas a sentir el máximo placer posible.
3)     Dedicación: Napoleon Hill habla de niveles de madurez y comprensión donde el compromiso, la dedicación y el sacrificio son la clave para obtener riquezas. Con su ejemplo personal, el autor nos muestra como trabajó para Andrew Carnegie durante años sin ninguna paga, a cambio de que él en el futuro pudiera escribir un libro sobre sus experiencias; esta fue una actividad que requirió sacrificios, pero finalmente la dedicación fue el factor determinante en el éxito de Napoleon Hill.
4)     Perseverancia: Entendiendo la misma como la superación de todos los obstáculos. En la vida los obstáculos inevitablemente se van a interponer en tu camino hacia el éxito, pero tú debes usar el deseo y la dedicación para persistir a través de las dificultades y superarlas. A menudo, las carencias en el ámbito financiero van a actuar como un obstáculo, aparentemente insuperable, pero debes utilizar tus recursos internos para seguir trabajando a pesar de ello.

Napoleon Hill cuenta en su libro varias historias donde estos 4 aspectos fundamentales se aplican. En general, a lo largo de esta publicación él nos invita a pensar y hacernos ricos, dedicándonos con pasión y usando estos 4 principios.

Algunas personas han criticado este libro por carecer de ejemplos modernos y por su enfoque metafísico, sin embargo, muchos empresarios célebres han dicho que la lectura del mismo ha significado una parte importante de su éxito.


Si estás trabajando con la Ley de Atracción, merece la pena que consigas una copia y te formes una opinión por ti mismo.

¿Qué idiomas son necesarios para conseguir empleo?

Son muchas las personas que antes de comenzar con la búsqueda de un empleo se capacitan para tener mejores aptitudes. Uno de los focos a los que todos apuntan es el idioma. El inglés parece ser el idioma elegido por todos a la hora de aprender para conseguir un nuevo trabajo. Sin embargo, muchos se preguntan qué otros idiomas los podrían ayudar en esta búsqueda. Por eso en el día de hoy nos ocupamos de este tema y tratamos de responder a esta pregunta.
En términos generales no hay una respuesta específica a la pregunta sobre qué idiomas además del inglés una persona debería saber para conseguir trabajo. Esto se debe a que hay una gran cantidad de factores que están en juego e inciden en la elección de un idioma específico. Desde Juristas Laboralistas nos dan unas pautas:

Universalidad del idioma

Como dijimos hay muchos factores en juego a la hora de elegir qué idioma podrían ayudarnos a conseguir un trabajo. Uno de estos factores es la universalidad del idioma. En este sentido, el inglés tiene la ventaja de que es un idioma que se maneja en todos los comercios del mundo, por lo que nos ayudaría a encontrar trabajo en todos los países, por ejemplo Italia, España, Inglaterra, Francia, etc.

¿Cuántas personas hablan un idioma?

Otro de los factores a tener en cuenta antes de aprender un idioma para conseguir trabajo es chequear cuántas personas hablan el idioma en cuestión. En base a esto podrá hacerse un análisis de cuáles son los idiomas que tienen más hablantes en el mundo y por ende nos podrían ayudar a conseguir trabajo.
De todas maneras, no está mal tampoco barajar la posibilidad de aprender un idioma, que quizás no sea muy usado en el mundo entero, pero sí en un mercado específico. Por ejemplo, lo más común es que las personas tiendan a descartar los países más cercanos, donde sería más sencillo aprender su lengua y manejarse. Brasil es el caso típico. Sin embargo podría ser una buena opción emprender una carrera laboral en este marcado específico. Además esto tiene la ventaja de que uno actúa como puente que conecta ambos países, sobre todo si estos se encuentran próximos.

Enfocarse en lo útil

Consideramos que hay una visión errónea de ser un profesional superpoderoso, en el sentido de los súper poderes. Sin embargo, esto tiene poca factibilidad, porque podríamos enfocarnos en tener cada vez más títulos e idiomas, y sin embargo esto no podría servir para nada si uno no está enfocado en un trabajo específico.
Desde aquí lo que se recomienda es enfocarse en aquello que a una persona le va a ser útil, donde haya realmente posibilidades y donde se pueda concretar un trabajo.

Aprender un idioma por trabajo

En definitiva no se trata de qué idiomas pueden ayudarnos a conseguir trabajo de manera general, sino de lo que se trata es del caso particular.
Es decir el idioma que habrá que aprender dependerá de dónde la persona quiere conseguir un empleo. Por ejemplo si una persona, se dedica a las Relaciones Internacionales o al Comercio Internacional, aprender chino puede ser una buena opción, pero claramente no lo será para un abogado que se dedica a tener una oficina para hacer asesoramiento jurídico.

Además hay que tener en cuenta cuáles son las condiciones del país al que se quiere ir a trabajar. Esto se debe a que no todos los países están de igual manera abiertos al trabajo de personas extranjeras. Además no todos tienen un mercado laboral cómodo y que prospere o tienen condiciones de vida aceptables.